En la publicación anterior, explicamos la diferencia entre Lifespan y Healthspan. Establecimos que la clave de una estrategia de longevidad moderna es mantener una alta calidad de vida durante el mayor tiempo posible. Para lograrlo, debemos mirar a nivel celular, donde el operador principal de los procesos de reparación y energía es el NAD+.
¿Qué es el NAD+?
El NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido) es una coenzima crucial que se encuentra en todas las células vivas de nuestro cuerpo. Puede compararse con un combustible, sin el cual los motores biológicos más importantes dejan de funcionar. Participa en más de 500 reacciones bioquímicas y su papel va mucho más allá de simplemente apoyar el metabolismo.
Tres pilares de la acción del NAD+
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Producción de energía (ATP): El NAD+ es un eslabón esencial en el proceso de respiración celular que ocurre en las mitocondrias. Permite la conversión de los nutrientes de los alimentos en ATP, la moneda energética universal del cuerpo. Sin niveles óptimos de NAD+, nuestras centrales eléctricas celulares pierden eficiencia, lo que experimentamos como fatiga crónica y una menor capacidad de recuperación.
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Activación de las sirtuinas (los genes de la longevidad): Las sirtuinas son una familia de proteínas responsables de proteger las células del envejecimiento. Regulan el metabolismo, suprimen la inflamación y garantizan la estabilidad del genoma. Sin embargo, las sirtuinas son dependientes del NAD+: sin esta molécula, permanecen inactivas, privándonos de nuestro escudo protector natural contra la degeneración de los tejidos.
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Reparación del ADN: Cada día, nuestro ADN sufre miles de microdaños debido a la radiación UV, las toxinas o el estrés. Las enzimas del grupo PARP son responsables de su reparación. Al igual que las sirtuinas, las PARP requieren grandes cantidades de NAD+ para funcionar. Cuando su nivel disminuye, se acumulan errores en el código genético, lo cual es una de las principales causas del envejecimiento.
El problema: la disminución inevitable del NAD+
La mala noticia es que, con la edad, la producción de NAD+ disminuye drásticamente, mientras que su consumo (debido a la inflamación y la reparación del ADN) aumenta bruscamente.
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A los 40-50 años, solo tenemos alrededor del 50 % de los recursos de NAD+ que teníamos en nuestra juventud.
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Después de los 60 años, este nivel puede disminuir hasta en un 80 %.
Este déficit de energía y reparación está directamente relacionado con el debilitamiento de la función muscular, problemas de memoria y el desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad.
Resumen
El NAD+ es más que un simple suplemento: es la base de la integridad biológica. Mantener su nivel alto es esencial si queremos que nuestras células se defiendan eficazmente del paso del tiempo y generen energía de manera eficiente.